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Túnica de tablón de sarga negra,con cintas de raso del mismo color bordeando el cuello,las bocamangas y atravesando horizontalmente la parte superior del pecho y de la espalda y verticalmente el centro delantero.Capillo de idéntico tejido y color con tinta de raso negro en su borde inferior.Cíngulo también negro,con las caídas hacia la izquierda;bocamangas de terciopelo morado y emblema bordado en sus colores y fondo negro sobre el corazón.Completan el hábito: camisa y corbata,guantes,pantalón,calcetines, y zapatos negros.Los miembros de La Junta de Gobierno,los Abades y Seises honorarios cambian el capillo por capirote de terciopelo morado en cuyo babero figura el emblema,incorporando ribete dorado en la bocamanga. Añaden capa y cuellos en sarga blanca y vueltas de raso en idéntico color,llevando también el emblema sobre el corazón.
La Cofradía la forman 1.700 hermanos/as.
Escudo pentagonal irregular concluido en pico en el extremo central inferior,bordeado en oro,timbrado por la corona real, y partido por dos cuarteles.En el superior sobre fondo morado, figuran en oro las letras M y V entrelazadas,cruzando la segunda por encima de la primera.En el inferior sobre fondo blanco, aparece un cáliz dorado con la Sagrada Forma encima, rodeada por rayos de sol repartidos simétricamente a su alrededor. El cáliz engasta en su parte más estrecha, dos esmeraldas verdes en los laterales y un rubí rojo en el centro.
Paso de Lignum CrucisEl culto a la cruz, que por tradición y orientación franciscana los cofrades toman como titular, se ve reflejado en el primer paso: Una cruz anicónica realizada al término del periodo renacentista, el Lignum Crucis, denominado así por presentar una reliquia de la Cruz de Cristo, procedente de la venerada en el monasterio Cántabro de Santo Toribio de Liébana, y que fue donada por el Obispo Almarcha en 1959.
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Paso del Santo Cristo Flagelado del Desamparo y la CaridadEl Santo Cristo Flagelado del Desamparo y la Caridad, atrevida obra de Manuel López Bécker, (1998) puesto que toma como inspiración el derrumbado Cristo atado a la columna representado por Velázquez, (1628-29) en su obra Cristo y el alma cristiana. (1620, Nacional Gallery. Londres) La escultura, de tamaño natural, tallada en madera de aliso, muestra a Jesús cuando ya ha sido azotado, exiguo y casi sin fuerzas de halla derrumbado y sentado sobre el suelo, la cuerda que le ata a la columna parece ser lo único que puede mantenerle erguido. Esta realizada al estilo barroco con policromía mate al óleo, ojos de cristal y dentadura naturalizada.
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Paso del Santo Cristo de la Humillación y PacienciaEl paso Santo Cristo de la Humillación y Paciencia, (1991) obra ejecutada y donada por López Bécker en los orígenes formativos de esta procesión, resulta ser la figuración de un Ecce Homo maniatado y vestido con túnica morada bordada en oro, representa a Nuestro Señor Jesucristo, coronado de espinas en el instante de su presentación al pueblo por Poncio Pilatos. La citada talla, es realizada íntegramente a mano, siendo imagen de vestir, aunque de cuerpo entero con policromía en óleo mate. En el año 2000 se restaura la a cargo de su autor, y la policromía por la licenciada en bellas artes Adela Pérez Piñó. Su trono de madera, inconcluso, con 14 tondos pintados al óleo sobre tabla, representando escenas de la Pasión, son obra también de Pérez Piñó.
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Paso de Nuestro Señor Jesús de la SaludOtra talla de López Becker forma en la procesión, gracias al encargo y donación por parte de una familia leonesa, Nuestro Señor Jesús de la Salud, (2001) que sustituyó a Nuestro Padre Jesús Nazareno "el Pobre", propiedad de la cofradía de la Santa Vera Cruz de la leonesa localidad de Sahagún, cedida durante 4 años. La talla es realizada en tamaño natural y madera de álamo, de estilo barroco, ojos de cristal y dentadura naturalizada, con policromía mate al óleo debida al pincel de Adela Pérez Piñó. Representa a Jesús Nazareno camino del calvario, en un momento de inestabilidad al caminar, que presagia su inmediata caída al suelo. La imagen es vestida con túnica morada sencilla, sin bordados. Utiliza el trono de la imagen de San Juan Evangelista que sale el Viernes Santo de los años impares.
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Paso del Santo Cristo del DesenclavoCristo crucificado en la advocación de Santo Cristo del Desenclavo, que es portado también en la procesión del Santo Entierro de los años impares es la imagen más antigua de la hermandad. Obra anónima de mediados del siglo XVI y verdadera joya en cuanto a la anatomía y expresión se refiere.
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Paso de la Madre DolorosaLa imagen de la Virgen Dolorosa procedente de El Descendimiento, (1945) obra del taller de Víctor de los Ríos resulta ser una escultura sedente que sostiene entre sus manos los clavos de la crucifixión en plata, (donación del abad Javier Benítez Bardal en el año 2005) realizada en pino norte, policromada y estofada en oro. Fue pieza favorita del Marqués de Lozoya, quien intentó insistentemente para que pasara a formar parte del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, a lo que su autor siempre se opuso
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Paso de la Virgen de la AmarguraLa Virgen de la Amargura representa a una virgen arrodillada, con rostro compungido y manos entrelazadas. ( Autor Anónimo - S.XVII )
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Paso del Santo Cristo de la AgoníaEn construcción ...
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Paso del DescendimientoEl Descendimiento es el conjunto artístico más grande y pesado de León.( Víctor de los Ríos-1945 )
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Paso de La Virgen de la PiedadLa Virgen de la Piedad es una talla que representa a la Santísima Vírgen recogiendo en sus brazos a su hijo muerto.( Luis Salvador Carmona- 1750 )
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Paso del Santo SepulcroLa talla del Santo Sepulcro muestra al señor inerte en una urna de cristal.( Jacinto Higueras- 1951 )
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Paso de San JuanLa imagen representa a San Juan Evangelista en actitud caminante.( Federico Collaut Varela- 1951 )
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Paso del SantísimoEl Paso del Santísimo es el titular de la cofradía de Minerva.Se trata de un trono en oro fino redorado por los propios hermanos, sobre el que se porta un Baldaquino con la Sagrada Forma.
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Paso Virgen de la SoledadEs una imagen de bastidor que representa a a Nuestra Madre en su Dolor y Soledad. (Autor Anónimo-1920)
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La concordia entre las cofradías de la Vera Cruz y Angustias para la organización de la procesión del Entierro. (1830) Gonzalo Márquez.
La procesión del Santo Entierro de León presenta como peculiaridad ser un cortejo organizado y protagonizado por dos cofradías. Si es año par será Nuestra Señora de las Angustias y Soledad la encargada de su realización, siendo los impares cuando la Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz deba cumplir con la misma obligación. El hecho de turnarse las citadas hermandades tiene su origen en 1830.
Las dos cofradías, Vera Cruz y Angustias, estaban instituidas en los monasterios de San Francisco y Santo Domingo. Ya en el siglo XVI la Santa Cruz organizaba la procesión de disciplinantes el Jueves Santo, siendo durante la noche del Viernes cuando las Angustias saliese en el cortejo de la Soledad.
En 1628 la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad de la Madre de Dios acuerda reunirse con "la Cruz" para "reprenderles" por hacer otra procesión el Viernes Santo, recordándoles que debían realizar únicamente el cortejo de disciplina el Jueves "(...) y el Viernes siguiente de las Angustias y Soledad de la Madre de Dios del convento del Señor Santo Domingo (...) para que se guarde la costumbre que siempre ha habido en las dichas dos procesiones de salir cada una de por si y en diferentes días (...)".
Dato importante es que en la reunión los cofrades de "Angustias" también sugieren la posibilidad para que los hermanos de estas congregaciones asistan juntos a las procesiones de ambas. No sabemos como trascendió el hecho, pero podemos afirmar que desde 1663 comienzan abundantes noticias que señalan a la Vera Cruz como organizadora de la procesión del Entierro saliendo de San Francisco, y por otro lado la hermandad de las Angustias continuaba ejecutando el cortejo de la Soledad, desde Santo Domingo y tras finalizar la del Entierro. Esta procesión se verificó por la Vera Cruz hasta 1808, ya que con la entrada en León de las tropas francesas las cofradías y sus actos son suspendidos, hasta que el 3 de marzo de 1812, el Ayuntamiento de la ciudad instará al abad y seises de la citada hermandad a reinstaurar este cortejo, el más solemne tal y como se afirma, algo que la cofradía no podía hacer. Así los regidores toman la decisión, el 13 de marzo, de organizar una "Solemne Procesión del Entierro de Cristo y Soledad de Maria con Sermón (...)". Para ella se decide tomar el paso del Santo Sepulcro que la cofradía de la Cruz tenia guardado en el Monasterio de Santa María de Carbajal, así como la Virgen de la Soledad, una de las titulares de la congregación de las Angustias, en esta ocasión guarnecida en la capilla de Santa Nonia. Por lo tanto, este es el germen o primer paso para el futuro acuerdo tomado por ambas cofradías en 1830.
El manuscrito original del acuerdo en 1830 no se ha encontrado. El texto con el que trabajamos es una copia notarial realizada por el escribano Felipe Morala Rodríguez el uno de marzo de 1831, siendo encargada por José Gutiérrez, abad de la "Cofradía de la Santa Vera Cruz sita en el real Convento de San Francisco y sus agregadas de San Blas, San Fabián y San Sebastián, Nuestra Señora la Nueva, Santa Gertrudis y Santo Cristo de la Victoria", con destino a ser entregada al abad de las Angustias, y por tanto esta copia pertenece y es bien conservada actualmente en el archivo de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad.
El texto de 1831 consta de la recopilación de varios documentos que comienzan el uno de marzo de 1830, con la solicitud de consentimiento a las autoridades religiosas por parte de los abades de la Vera Cruz, Valeriano Gallego, y de las Angustias, Gregorio Canseco, quienes, "(…) han firmado el adjunto pliego de condiciones, osea concordia para verificar en unión el día del Viernes Santo por la tarde la procesión que en memoria del entierro de N. S. J. se ejecuta todos los años, (…) en cuya atención Suplican a Ustedes se dignen aprobar dichas condiciones o concordia y mandar caso necesario suprimir la salida de efigies de una u otra cofradía, que no tengan conexión con el Misterio ha que se dirige tan solemne acto." A continuación se presentan los capítulos de lo convenido "(…) para la procesión general que ha de celebrarse el Viernes Santo por la tarde de cada año en memoria del entierro de Nuestro Señor Jesucristo. (…)" Quiero reincidir aquí como se expresa con claridad que la procesión será realizada por las dos cofradías unidas, así como en el carácter declarado de "procesión general". Así, desde el comienzo se presenta la voluntad de ambas partes para que el cortejo goce de la mayor solemnidad al unir estas sus medios humanos y económicos para alcanzar tal fin.
Se establecen siete cláusulas, que tienen que ver con diferentes aspectos para la organización del cortejo por parte de las dos cofradías, y el tres de abril de 1830, el texto recibe el beneplácito del Canónigo Magistral y Gobernador del Obispado leonés, José Adanez Orduña, quien aprueba "(…) la reunión de las dos cofradías para los efectos que contiene la citada concordia (…)." Aunque aclarando que a la procesión asista únicamente la comunidad religiosa de cuyo convento salga. Respecto al sermón de la Soledad, deberá ser predicado en la iglesia del convento desde donde se salga el Santo Entierro.
Con el paso de los años este acuerdo sufrió modificaciones, y en el presente solo ha significado que en los años pares es la cofradía de las Angustias quien organiza el Entierro, mientras que a la Vera Cruz le corresponde los impares, sin que ninguna de las dos cofradías tenga parte en la preparación y representación del cortejo que dirige la cofradía a quien le corresponde, si exceptuamos que en la del Entierro de 2005, (175 aniversario de la concordia) la mariana hermandad por invitación y tras el acuerdo con el abad de la "Minerva", asistió a la procesión del Santo Entierro formando su junta de seises tras los hermanos que llevaban las pendonetas de sus pasos, precediendo el paso del Santo Sepulcro.
En definitiva, desde 1830 ha habido variaciones en la forma de llevar a cabo este desconcertante acuerdo, del que aún no podemos afirmar cuales fueron las verdaderas causas que lo motivaron. De lo que si tenemos certeza es que, al menos durante 202 años, (1628-1830) la cofradía de la Santa Vera Cruz fue la responsable de conmemorar el Santo Entierro de Cristo. Desde entonces hay dos historias diferentes para hablar de la procesión del Entierro, aunque reunidas en un mismo sendero, la que ha continuado la hermandad de la Cruz y la que comenzó a forjar la cofradía de las Angustias.
La denominada procesión de la Pasión viene a ocupar el espacio de la procesión de El Pregón, cortejo auspiciado en 1948 por la novedosa Junta Mayor de procesiones de Semana Santa, creada por edicto del obispo Luís Almarcha el primero de marzo de 1947. En aquel primer cortejo participaron las cofradías de Minerva y Vera Cruz, Angustias y Soledad, Dulce Nombre de Jesús Nazareno y Santa Marta. Con la fundación de nuevas cofradías estas se fueron incorporando a la procesión donde solo figuraba el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. (Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno)
Posteriormente se añadiría el paso de la Unción de Betania, (José Ajenjo, 1983) grupo encargado por el Ayuntamiento leonés para la citada procesión y que era pujado por hermanos de todas las cofradías. También se sumaron pasos de cada una de las cofradías existentes desde 1986.
Tras el II Congreso Nacional de cofradías de Semana Santa, acaecido en León durante 1992, las tensiones dentro de la citada Junta Mayor llevaron a una división de la misma que motivó la ruptura y extinción de la procesión del Pregón. De este modo la tres "históricas", "Minerva", "Angustias" y "Jesús", retoman la noche del Lunes Santo en la procesión de la Pasión, concebida como un encuentro para la hermandad de las tres cofradías. La Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz, participa con el paso de la Virgen de la Piedad, la Reina de San Martín que cuando discurre la procesión por la calle Plegaria, es arrodillada por sus braceros.
La Piedad, obra de Luís Salvador Carmona fue encargo de los franciscanos para "gloria de Dios y de su Santísima Madre la Virgen María Señora Nuestra, en la representación de Sus Sacratísimos Dolores." El 6 de mayo de 1750 el P. Guardián y los religiosos del convento hacen saber al obispo y cabildo catedralicio el hecho de esta adquisición y solicitan permiso al Ilmo. Obispo, para que la imagen que llega desde Madrid, lo haga en procesión saliendo desde la capilla extramuros de Santa Nonia, hacia la S. I. Catedral. En la misma solicitud se señala que el traslado debe realizarse con la misma solemnidad que en la de la Santa Cruz, Jueves Santo y otras procesiones. Así se refiere a los cortejos llevados a cabo desde el propio monasterio de San Francisco, y en concreto, una directa alusión a los organizados por la hermandad de la Santa Vera Cruz. El objetivo de la procesión era dar noticia a los leoneses de la existencia de esta nueva imagen. Los franciscanos mostraron una clara voluntad por colocar la "Soberana Imagen" con la mayor devoción y solemnidad, al principio en el altar mayor de San Francisco, mientras se construía uno específico en el cuerpo de iglesia. Así fue, ya que el Boletín oficial de la Provincia de 1835, señala la existencia del Altar de Nuestra Señora de los Dolores, lugar donde se hallaba un retablo dorado y pintado, la efigie de Nuestra Señora en un escaparate y dentro de él tres floreros.
Con la Guerra de independencia (1808-1814) el monasterio de San Francisco se destinó a hospital, así que se trasladó la Virgen de la Piedad a otro templo, el lugar más lógico era la parroquia Santa María del Camino (conocida popularmente como del Mercado) a la que pertenecía el convento franciscano,pero el hecho que la titular del templo fuera iconográficamente una Piedad, y ante las dudas que tenía el párroco Manuel Domínguez, convino con el Obispo de León, Pedro Luís Blanco, llevarla a otro templo, así llegó al de San Martín en el año 1810. Su destino, tras la contienda volvió a ser la casa franciscana, tal y como nos refiere el citado Boletín de la Provincia de 1835.Pero volvería de nuevo y definitivamente a San Martín, junto con la cofradía de la Vera Cruz, tras la Desamortización de Mendizábal.
La primera vez, según hemos podido documentar, en que la Virgen de la Piedad figuró en la procesión del Santo Entierro organizada por la cofradía de Minerva y Veracruz, fue en la Semana Santa de 1937, durante la abadía de D. Ángel Suárez Ema, quien fue Cronista Oficial de León. De este modo se sustituyó una figura de escayola que representaba el misterio de la Piedad, adquirida en 1923 a los talleres de Olot.. Pero si hay que destacar un aspecto fundamental en la historia de la Virgen de la Piedad, fue el incendio, producido por un cortocircuito eléctrico, que sufrió la imagen el 4 de febrero de 1948 en su altar de la iglesia de San Martín. Del estado en que quedó el conjunto dan testimonio las palabras de Ulpiano Vigil Escalera, "(...) casi destruida, quemada y carbonizada". Los restos de la imagen fueron trasladados inmediatamente a un salón de la planta baja del palacio y domicilio de Francisco Cadenas Lorenzana, conde de Gaviria, y delegado del Patrimonio Artístico leonés. Al momento se formó una comisión para gestionar su restauración presidida por Aurelio Calvo, que sería felizmente llevada a cabo por el escultor y restaurador Antonio Cruz Collado. El día 12 de marzo de 1949 la imagen vuelve a León, en un vagón de tren con destino a Galicia, totalmente rehabilitada. El coste de la restauración ascendió a 25.000 ptas. de las que 20.000 se habían recaudado por cuestación popular. Ese mismo año de 1949 la Piedad fue pujada por sus braceros en la procesión del Santo Entierro, y en 1951 el paso fue escoltado por el cuerpo de la policía municipal que estrenaba por primera vez el uniforme de gala, siendo alcalde de León, Don Santiago Eguiagaray Pallarés. Así figura en la procesión del Santo Entierro y desde 1986 en la extinta procesión del Pregón y en la actualidad en la de La Pasión, a excepción del año 2002, en que fue sustituida por la Virgen Dolorosa de El Descendimiento pues el anuncio de restauración para antes de Semana Santa en aquel año obligó a la Real cofradía de Minerva y Vera Cruz a tomar la prudente decisión de anunciar su no participación en la procesión de la Pasión.
La Piedad va acompañada en la procesión por sus braceros, hermanos, abad, Junta de Seises, siendo mimada y mecida a ritmo de las marchas interpretadas por la banda de cornetas y tambores de la cofradía, esta ultima fundada en 1960 cuando la hermandad incorpora cuatro tambores a la procesión del "Corpus Chico" y ese mismo año adquiere cornetas y el material necesario para que el Viernes de Dolores del año 1961 la banda de "Minerva", bajo la dirección del perseverante "Curro", acompañe a Nuestra Señora del Mercado, compromiso que ha mantenido desde aquella ocasión y hasta nuestros días.
El Miércoles Santo era el día de la Semana Santa reservado al Silencio, la ceremonia de Tinieblas rompiendo el cielo con matracas y carracas, además de ejercitar y meditar sobre las estaciones del Vía Crucis. Pero también fue el día elegido por la cofradía de Minerva y Vera Cruz, hoy denominada como Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz, para mantener una cita anual con la Semana Santa, puesto que tras el acuerdo de 1830 con la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, que estableció la alternancia de ambas hermandades en cuanto a la organización del Santo Entierro se refiere, los de "Minerva" como los de las "Angustias", solo podían salir a la calle cada dos años.
Esto fue motivo para que la junta de seises de la Vera Cruz buscase un día de la Semana Santa donde mantener ese contacto necesario anual entre los hermanos, mediante una procesión.
Si bien es cierto que en 1984 hubo una primera iniciativa por parte de la cofradía para hacer estación del penitencia el Jueves Santo, tal y como lo había hecho durante siglos precedentes, esto fue desestimado por la Junta Mayor de Semana Santa, por "miedos a Genarin". Esto fue motivo para que la junta de seises de la Vera Cruz buscase un día de la Semana Santa donde mantener ese contacto necesario anual entre los hermanos, mediante una procesión.
Si bien es cierto que en 1984 hubo una primera iniciativa por parte de la cofradía para hacer estación del penitencia el Jueves Santo, tal y como lo había hecho durante siglos precedentes, esto fue desestimado por la Junta Mayor de Semana Santa, por "miedos a Genarin".
Es así que se determinó salir en el año 1990 en procesión, denominada como de la Amargura, un 17 de abril. Pero no hay que olvidar un precedente por el cual "Minerva", tenía una cita anual durante una parte del siglo XX, y es su colaboración activa en el Lunes Santo de 1947 en la desaparecida procesión penitencial femenina organizada por las hermanas mayores de la cofradía en ese año, cortejo apoyado e impulsado entonces por la recientemente creada, Junta Mayor Pro fomento de Procesiones de Semana Santa, partiendo de la parroquia de San Martín, con el paso de la Virgen de la Soledad, denominada hoy como la Amargura. Al año siguiente el cortejo tendría lugar el Martes Santo, por la verificación de la nueva procesión del Pregón, a cargo de la misma Junta Mayor, el Lunes Santo. Además de la efigie de la Virgen de la Amargura, saldrála Piedad, no la venerada en la parroquia de San Martín, sino una imagen de serie donada anteriormente por D. Cándido Alonso. Este cortejo se celebrará hasta 1966, ya que se vio desplazado por el del Cristo del Perdón, cofradía creada un año antes.
La procesión "de la Amargura" ha ido formándose con los años, evolucionando y consolidándose hasta configurar un cortejo penitencial en el que participan siete pasos compuestos por una sola imagen cada uno que muestran el sufrimiento de la Virgen a través de la tortura a que es sometido su Hijo.
La procesión, que hoy llena de negras túnicas los alrededores del "Campo de San Francisco", toma su nombre de una bella talla realizada a finales del siglo XVII. "La Amargura" preside y cierra el cortejo. Representa a la Virgen arrodillada, con rostro compungido y manos enlazadas, con ropaje a la usanza de la época, vestido blanco y manto negro. Popularmente se la denominó como "la Paloma", por su similitud con la homónima, en lienzo, que se venera en Madrid. En el año 2002 fue restaurada en el taller del técnico Pablo Yagüe siendo subvencionado su trabajo por la Junta de Castilla y León. Obra probable de José de Rozas, se hallaba en un altar de la iglesia de San Martín bajo la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, denominación que centraba el culto y veneración de una cofradía homónima.
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Ntra. Señora de las Angustias y Soledad
Dulce Nombre de Jesús Nazareno
Real Cofradía Santísimo Sacramento de Minerva y Vera-Cruz
Hermandad de Santa Marta y Sagrada Cena
Real Hermandad de Jesús Divino Obrero
Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz
Cofradía Santo Cristo del Perdón
Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención